¿Cuándo fue la última vez que comiste sin pantallas, sin pensar en el trabajo, sin hacer otra cosa al mismo tiempo? La alimentación consciente, o mindful eating, propone exactamente eso: comer presente.
No es una dieta. No hay alimentos prohibidos ni reglas estrictas. Es una actitud hacia la comida: comer despacio, saborear cada bocado, escuchar las señales de hambre y saciedad del cuerpo.
Estudios demuestran que comer conscientemente reduce el consumo excesivo, mejora la digestión y transforma la relación con la comida de una fuente de culpa a una fuente de placer genuino.
Empieza con una comida al día. Pon el móvil boca abajo, siéntate bien, mastica despacio. Tu cuerpo (y tu mente) te lo agradecerán.